La tarjeta del lobby del clásico de 1933 King Kong, protagonizada por Fay Wray, no es sólo una reliquia de las películas de monstruos. Es un artefacto de RKO Radio Pictures, Inc., un estudio estadounidense que definió el cine en las décadas de 1930 y 1940. RKO es famosa por Citizen Kane y los musicales de Fred Astaire, pero su historia es de constante inestabilidad financiera.

RKO comenzó en 1928. El estudio se formó a partir de la fusión de Radio Corporation of America, la cadena de teatros Keith-Albee-Orpheum y la productora estadounidense Pathé. A pesar de ser uno de los principales actores de Hollywood, el estudio pasó la mayor parte de sus 25 años de existencia luchando por la estabilidad financiera.

La era dorada del cine y las finanzas

Durante la década de 1930, RKO produjo algunas de las películas más memorables de la historia. El estudio lanzó la serie de musicales Fred Astaire-Ginger Rogers. Estas películas siguen siendo icónicas por su coreografía y estilo.

RKO también lanzó la carrera inicial de Katharine Hepburn. Su película Bringing Up Baby (1938) todavía se cita como el punto culminante de la comedia loca. El estudio también adaptó la novela de Edna Ferber a Cimarrón (1931).

King Kong (1933) destaca como una de las primeras grandes películas de monstruos. Demostró la voluntad de RKO de invertir en efectos especiales innovadores. The Informer (1935) de John Ford mostró la fortaleza del estudio en el drama.

Ciudadano Kane (1941) de Orson Welles se considera ahora una obra maestra de las técnicas cinematográficas. La película revolucionó los ángulos de cámara, el enfoque profundo y la estructura narrativa. En la década de 1940, los directores Jacques Tourneur y Alfred Hitchcock realizaron para el estudio varios thrillers psicológicos. Estas películas aprovecharon el suspenso para atraer al público en tiempos de incertidumbre.

Howard Hughes y el fin de una era

El declive del estudio comenzó en 1948. El empresario y productor Howard Hughes compró RKO. Su falta de atención y su creciente reclusión condenaron a la empresa al fracaso. Hughes era conocido por su perfeccionismo, pero su gestión de RKO estuvo marcada por la negligencia.

RKO cesó la producción en 1953. El estudio se vendió a Desilu Productions en 1957. Esta venta marcó el fin de RKO como importante productor cinematográfico.

Después de numerosas reorganizaciones corporativas, la empresa continuó bajo el nombre de RKO General, Inc. Esta nueva entidad poseía y operaba estaciones de radio y televisión, teatros y empresas relacionadas. El nombre sobrevivió, pero el estudio de cine no.

¿Qué queda del legado de RKO? Las películas producidas durante sus años pico. Ciudadano Kane y King Kong todavía son estudiados y observados. Representan un período en el que Hollywood era a la vez creativo y caótico.

La lucha del estudio por la estabilidad financiera fue un tema recurrente. Incluso con grandes éxitos, el modelo de negocio subyacente era frágil. La adquisición de Howard Hughes aceleró esta fragilidad. El resultado fue el fin de una era para uno de los “cinco grandes” estudios de Hollywood.

Hoy, RKO es recordada por sus contribuciones al cine. El