David J. Farber, un influyente científico informático y educador conocido como el “abuelo de Internet”, murió el 7 de febrero en Tokio a la edad de 91 años. Su muerte, aparentemente por insuficiencia cardíaca, marca la pérdida de una figura clave en el desarrollo temprano de la comunicación digital moderna.

De máquinas aisladas a una red global

La carrera de Farber comenzó a mediados de la década de 1950 en los Laboratorios Bell, una era en la que las computadoras operaban como unidades aisladas, compartiendo datos sólo a través de medios físicos como máquinas de teletipo o tarjetas perforadas. Su trabajo fue fundamental para cerrar estas brechas, contribuyendo a la fusión de la computación y la comunicación que finalmente formó Internet. Como señaló The New York Times, fue uno de los “primeros arquitectos” de esta tecnología transformadora.

Orientando a los innovadores

El impacto de Farber no se produjo únicamente a través de su investigación; Él moldeó profundamente el campo al asesorar a una generación de estudiantes que se convertirían en figuras líderes en el desarrollo de Internet. Entre ellos se encontraba Jonathan Postel, quien sería fundamental en la definición del Protocolo de Internet (P.I.), las reglas fundamentales que rigen cómo las computadoras intercambian datos en línea.

Los protocolos de la casa de los panqueques

Muchos de los principios básicos de la comunicación informática moderna se refinaron en reuniones semanales informales entre Farber y Postel a principios de la década de 1970, celebradas en una casa de panqueques del sur de California. Esto ilustra cuán crucial la primera infraestructura de Internet no se forjó en laboratorios estériles, sino en entornos informales. Según el propio Farber, estas sesiones tuvieron algunas consecuencias no deseadas: “Terminé ganando 10 libras”.

Farber continuó enseñando en la Universidad Keio en Tokio desde 2018, y se mantuvo comprometido con el campo que ayudó a crear.

El fallecimiento de David J. Farber es un recordatorio de que Internet, hoy tan integral en la vida diaria, fue construida por visionarios que sentaron sus bases pieza por pieza, a menudo de maneras poco convencionales. Su tutoría y su trabajo fueron fundamentales en la transición del mundo de la informática aislada al panorama digital interconectado que conocemos hoy.