Un empleado de la Casa Blanca parece haber administrado en secreto una cuenta pro-Trump X (anteriormente Twitter) muy influyente, desdibujando la línea entre los mensajes oficiales del gobierno y el apoyo orgánico en línea. La cuenta, conocida como Johnny MAGA, acumuló casi 300.000 seguidores amplificando los temas de conversación de la administración y al mismo tiempo presentándose como una voz independiente dentro del ecosistema de medios MAGA.

El miembro del personal, identificado como Garrett Wade, un gerente de respuesta rápida dentro de la administración Trump, impulsó constantemente el contenido oficial de la Casa Blanca a través de la cuenta Johnny MAGA. Esto incluye impulsar narrativas que resten importancia a incidentes como el asesinato de Renee Good a manos de un agente de ICE en Minneapolis, enmarcando a los manifestantes en lugar del tiroteo como el tema central. La cuenta también amplificó las publicaciones de Truth Social de Trump y atacó a oponentes políticos como el gobernador de California, Gavin Newsom.

La conexión no revelada

La evidencia, incluidos registros telefónicos y confirmación de una fuente de la Casa Blanca, vincula a Wade directamente con Johnny MAGA. La actividad inicial de la cuenta, inicialmente centrada en NFT, evolucionó hasta convertirse en una presencia constante a favor de Trump en 2022. A pesar de esto, el operador nunca reveló su afiliación oficial a la Casa Blanca mientras operaba la cuenta. Varios medios de comunicación han citado previamente las publicaciones de Johnny MAGA como expresiones genuinas del sentimiento público, sin darse cuenta de la participación del empleado.

Lazos financieros y tendencias más amplias

Las conexiones de Wade se extienden a Opinion Architects, una consultoría digital propiedad de Taylor Budowich, exfuncionario de comunicaciones de la Casa Blanca. Esta empresa recibió más de 325.000 dólares de Make America Great Again Inc. para consultoría de “investigación” y “comunicaciones”. Budowich también dirigió MAGA Inc., un súper PAC que facilitó el acceso de grandes cantidades de dinero a Trump a través de eventos exclusivos.

Este caso destaca una tendencia creciente: el cultivo deliberado de personas influyentes en línea por parte de campañas políticas para difundir mensajes de manera discreta. La campaña de Trump para 2024 se apoyó en gran medida en esta estrategia, y Budowich cofundó “Send the Vote”, una iniciativa enmarcada como no partidista pero dirigida principalmente a votantes jóvenes de derecha.

Preocupaciones éticas y transparencia

Los expertos advierten que la participación no revelada del gobierno en el discurso político en línea erosiona la confianza pública. “La gente tiene derecho a saber quién está intentando manipular la opinión pública”, afirma Samuel Woolley, investigador de desinformación de la Universidad de Pittsburgh. “Esta falta de transparencia es un abuso de confianza”.

El Partido Demócrata también se ha enfrentado a un escrutinio por prácticas similares, con grupos de dinero oscuro que reclutan silenciosamente a creadores de contenido progresistas para mensajes en línea. Sin embargo, el caso de Johnny MAGA se destaca debido a la participación directa de un miembro del personal de la Casa Blanca que opera bajo el anonimato para amplificar las narrativas oficiales.

Esta práctica plantea serias dudas sobre la integridad de la comunicación política en la era digital. La capacidad de distinguir entre el sentimiento público genuino y las campañas de influencia orquestadas está disminuyendo rápidamente, dejando a los votantes vulnerables a la manipulación.

El incidente subraya cómo las campañas políticas ahora operan en las sombras, utilizando plataformas digitales como armas para moldear la percepción pública a través de medios no revelados. La transparencia en los mensajes políticos es fundamental, aunque cada vez más rara, a medida que las campañas priorizan la influencia sobre la conducta ética.