A la muerte de Renee Nicole Good, madre y poeta de 37 años, le siguió un esfuerzo deliberado e inquietante por presentarla como una criminal peligrosa, un intento alimentado por motivos políticos y prejuicios flagrantes.
El tiroteo y los reclamos iniciales
El 7 de enero, Good recibió un disparo del agente de ICE Jonathan Ross en Minneapolis. Los informes iniciales de la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y del presidente Donald Trump rápidamente caracterizaron a Good como una amenaza que “convirtió en arma” su vehículo y “atropelló violentamente” al agente. Esta narrativa, a pesar de los videos de los transeúntes que muestran a Good intentando alejar la confrontación, se apoderó de inmediato en los medios conservadores.
La escalada de culpa
Matt Walsh del Daily Wire y Megyn Kelly estuvieron entre los que afirmaron que Good era “100 por ciento culpable” de su propia muerte. Pero la justificación pronto se extendió más allá de las circunstancias inmediatas del tiroteo. Un elemento clave de esta campaña ha sido atacar la identidad de Good como mujer queer.
La identidad como narrativa armada
Los comentaristas de derecha se burlaron abiertamente de la sexualidad de Good. Ian Miles Cheong la llamó “izquierdista masticadora de alfombras”, mientras que el presentador de Fox News, Jesse Watters, mencionó sus “pronombres en su biografía”, aparentemente como un punto despectivo. Los ataques se extendieron a su pareja, Becca Good, y el presidente Trump se refirió repetidamente a ella como la “amiga” de Renee. Este borrado de su relación fue deliberado y envió un mensaje de que su vínculo era ilegítimo e indigno de respeto.
Vídeo filtrado y hostilidad explícita
Un video filtrado del teléfono celular del agente de ICE mostró los momentos previos al tiroteo. Good le dijo con calma a la persona que filmaba: “No estoy enojada contigo”, mientras su compañera, Becca, confrontaba desafiante a Ross. Antes de que el auto de Good se estrellara, se escucha una voz que dice: “Maldita perra”. El hecho de que este insulto no haya sido eliminado subraya el nivel de desprecio que impulsa la narrativa.
El patrón de las tácticas de difamación
Este caso refleja cómo las autoridades han tratado históricamente a las víctimas de la violencia, en particular a las personas de color. Después del asesinato de George Floyd, los medios de derecha se centraron en su historial criminal; Tras la muerte de Trayvon Martin, destacaron su suspensión escolar. Con Good, el género y la sexualidad han reemplazado a la raza, pero la táctica sigue siendo la misma: negar a la víctima cualquier apariencia de inocencia.
El factor de intimidación
A raíz de la muerte de Good, los agentes de ICE en Minnesota utilizaron abiertamente su caso como advertencia a los manifestantes. A los manifestantes detenidos se les dijo: “Ustedes tienen que dejar de obstruirnos. Por eso esa perra lesbiana está muerta”. El comentarista de derecha Jack Posobiec incluso ha pedido que la socia de Good, Becca, sea acusada de delitos federales.
El mensaje es claro: la disidencia será respondida con fuerza letal y humillación pública. La calculada campaña de difamación contra Renee Good sirve no sólo para justificar su muerte sino para intimidar a cualquiera que se atreva a oponerse a las acciones del gobierno.
