Más de dos docenas de vehículos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que operan en Minnesota, Dakota del Norte y Dakota del Sur fueron desplegados sin las luces y sirenas de emergencia requeridas, según un contrato federal recientemente divulgado. La agencia se apresuró a gastar 47.330,49 dólares en 31 kits “ATLAS1” de Whelen Engineering para equipar retroactivamente estos vehículos, lo que generó dudas sobre la legalidad operativa y la seguridad pública.

Modernización urgente en medio de una mayor aplicación de la ley

La justificación del contrato afirma que los vehículos se pusieron en servicio antes de estar completamente equipados, lo que significa que no cumplían con las normas policiales. ICE argumentó que esperar una “adaptación permanente” socavaría la actual “operación de refuerzo” de la agencia dirigida por Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI). Esta operación se lleva a cabo en una región donde las tensiones ya son altas luego de un tiroteo fatal que involucró a un oficial de ICE, y el estado de Minnesota ha presentado una demanda para detener la aplicación federal de la ley de inmigración.

Área gris legal y preocupaciones de seguridad de los oficiales

El propio manual de HSI de 2012 establece explícitamente que los vehículos sin luces y sirenas no pueden usarse legalmente en conducción de emergencia, incluidas persecuciones o respuestas rápidas. El manual exige que los agentes detengan las operaciones si su vehículo carece del equipo adecuado, remitiéndose a las agencias con vehículos que cumplan con las normas. Sin embargo, el documento permite excepciones sólo para vigilancia o cuando se responde a situaciones inmediatas que ponen en peligro la vida.

Esto crea una contradicción peligrosa: ICE desplegó vehículos que violaban sus propios protocolos de seguridad y potencialmente leyes estatales (Minnesota requiere sirenas audibles y al menos una luz delantera roja). La agencia no respondió a las solicitudes de comentarios sobre cómo justificaba la operación de vehículos que no cumplen con las normas.

Kits portátiles y operaciones encubiertas

El kit “ATLAS” de Whelen está diseñado para una “instalación rápida” en cualquier vehículo, lo que lo hace ideal para un despliegue rápido. El kit incluye luces, sirenas y un sistema de control portátil en un estuche similar a una maleta. La compra pone de relieve la dependencia de reparaciones temporales en lugar del mantenimiento adecuado del vehículo.

Los recientes testimonios judiciales complican aún más la situación. El oficial de ICE Jonathan Ross describió el uso de un vehículo “sin identificación” con luces ocultas en la parrilla, la visera y las ventanas durante un intento de arresto. Otro agente, que trabajaba con el FBI, conducía un Nissan Rogue propiedad de la oficina con luces intermitentes. Estos detalles sugieren un patrón de operación en condiciones legalmente ambiguas, potencialmente para mantener la sorpresa operativa.

Aplicación intensificada en medio de batallas legales

El momento de esta adquisición es fundamental: se produce después de que un tiroteo fatal de ICE provocara protestas y una impugnación legal por parte de funcionarios de Minnesota. El Departamento de Seguridad Nacional ha redoblado sus medidas de control, añadiendo cientos de agentes a los 2.000 que ya se encuentran en la región. La falta de vehículos que cumplan con las normas, combinada con tácticas agresivas de aplicación de la ley, plantea serias dudas sobre el compromiso del ICE con la seguridad pública y el cumplimiento legal.

La situación revela un problema sistémico: ICE priorizó el despliegue rápido sobre los estándares operativos básicos, poniendo potencialmente en peligro tanto a oficiales como a civiles. La dependencia de la agencia de arreglos improvisados ​​subraya la presión para intensificar la aplicación de la ley, incluso a costa de seguir los protocolos establecidos.